• Frugalidad o el compromiso de ahorrar, gastar menos y atenerse a un presupuesto.
  • Confianza en la gestión financiera, la inversión y el liderazgo de los hogares.
  • Responsabilidad, lo que implica aceptar tu papel en los resultados financieros y creer que la suerte juega un papel pequeño.
  • Planificación o establecimiento de metas para tu futuro financiero.
  • Concentración en lidiar con las tareas hasta su consecución sin distraerse.
  • Indiferencia social, o no sucumbir a la presión social por comprar lo último de lo último.

La frugalidad apareció en varias ocasiones a lo largo de la investigación de Stanley Fallaw. Diferentes millonarios a los que entrevistó destacaron la libertad que implica mantener un nivel de gastos por debajo de las posibilidades de cada uno. Ser frugal, de hecho, se considera como una de las tres formas claves de lograr la independencia financiera.

«Gastar por encima de tus posibilidades, gastar en lugar de ahorrar para la jubilación o gastar antes de volverte rico te convierte en esclavo de tu salario, incluso con un elevado nivel de ingresos», explica la autora. Para acumular riqueza adecuadamente, los expertosrecomiendan ahorrar el 20% de tus ingresos y vivir del 80% restante.

Tener confianza, otra característica clave, te ayudará a ser frugal. En su blog Gen Y Planning, la planificadora financiera Sophia Bera lo resume así: «se necesita confianza para mantener un nivel de vida dentro de tus posibilidades».

También se necesita confianza para invertir adecuadamente en lugar de tomar decisiones basadas en las emociones. Debes aislar por completo las decisiones sobre en qué y cómo vas a invertir y concentrarte en un plan de inversión a largo plazo, según ha explicado la planificadora financiera Shelly-Ann Eweka a Business Insider.

Pero no puedes invertir —ni administrar tu dinero— sin aceptar la responsabilidad de los resultados.

Al igual que Stanley Fallaw, Chris Hogan, autor de Everyday Millionaires: How Ordinary People Built Extraordinary Wealth – and How You Can Too, también ha descubierto que muchos millonarios asumen esa responsabilidad, y la mayoría también son artífices de su propio éxito, lo que significa que no consiguieron su riqueza gracias a la suerte.

«[Los millonarios] no cuentan con nadie más para hacerse ricos, y no culpan a nadie más si no lo consiguen», dice Hogan. «Se enfocan en cosas que pueden controlar y alinean sus hábitos diarios con los objetivos que se han fijado«.

También ha descubierto que son trabajadores arduos y orientados a objetivos, lo que les permite llevar una planificación financiera y centrarse en realizar dichos planes. El 92% de los millonarios a los que encuestó desarrolló un plan a largo plazo para sus finanzas, y el 97% casi siempre logró los objetivos propuestos.

Estos comportamientos impulsan a los millonarios a ser socialmente indiferentes. Se resisten a repetir los hábitos de aquellos que tienden a gastar más cuando tienen más dinero. Básicamente no se sienten presionados «por no tener lo mismo que el vecino».

Como dice Hogan, «evitan las distracciones y el ‘síndrome del objeto brillante’ que la población en general sufre porque los millonarios no están enfocados en lo que podría hacerlos felices hoy. Están enfocados en su plan de creación de riqueza a largo plazo».